Mayabeque.— Ante la persistente crisis energética y el exceso de optimismo oficial, ciudadanos de varias provincias comenzaron a preparar una hoguera gigante comunitaria con el objetivo de iluminarse por las noches, calentarse el ánimo y, de paso, asar cualquier cosa que aparezca.
La iniciativa, descrita por sus organizadores como “energía renovable tradicional”, surge tras semanas de apagones tan largos que ya la gente dejó de contarlos y empezó a medir el tiempo en velas consumidas.
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“Si en la Edad Media resolvían así, nosotros también podemos”, explicó un vecino de Mayabeque mientras arrastraba unos palos hacia el centro del barrio.
La hoguera se alimentará también de recursos estratégicos disponibles:
– Sillas rotas.
– Puertas que ya no cierran.
– Libros de discursos viejos.
“Esto alumbra más que la Guiteras”, aseguró una señora con absoluta seriedad. “Y no se apaga por falta de mantenimiento, solo por lluvia… como todo aquí”.
El fuego también servirá como punto de encuentro social. Alrededor de la hoguera se contarán historias, se quejarán en grupo y se vigilará que nadie se lleve el calor para su casa.
Según cálculos no oficiales, la hoguera ofrece múltiples beneficios:
- Iluminación constante mientras haya algo que quemar.
- Calor emocional.
- Cero dependencia del sistema eléctrico nacional.
- Y una excusa perfecta para reunirse sin que sea “actividad contrarrevolucionaria”, porque nadie discute con gente alrededor del fuego.
Desde la televisión nacional se advirtió que la hoguera podría ser interpretada como “un acto de desesperación inducido por matrices enemigas”. Sin embargo, el reportaje fue interrumpido por un apagón no planificado.
Un funcionario aclaró que el país no está retrocediendo, sino “avanzando hacia formas alternativas de iluminación”. “El fuego también es energía”, dijo, sin pestañear.





