Sancti Spíritus.— Autoridades locales en Cuba ordenaron desmontar varios paneles solares para reconvertirlos en mesas multiuso, confirmando así la nueva consigna del país: ni electricidad ni comida, pero sentados.
La medida fue anunciada como parte de un “programa de optimización de recursos”, frase que en Cuba significa quitar de un lado para tapar nada en otro.
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Un funcionario gobierno de Sancti Spíritus, con cara de haberlo pensado mucho, explicó a Cuba Ridícula que “si no hay corriente y tampoco hay qué cocinar, al menos que la población tenga dónde apoyar los codos mientras espera”.
Los paneles, donados hace meses como símbolo de transición energética, nunca llegaron a producir electricidad de manera sostenida.
“Daban esperanzas, pero corriente no”, confesó un técnico de la UNE, mientras aflojaba los tornillos con una llave prestada.
Las nuevas mesas, fabricadas con precisión artesanal y resignación colectiva, fueron presentadas como “muebles de resistencia”.
Son resistentes al sol, al óxido y, sobre todo, a la esperanza. “Aquí se puede sentar una familia entera a mirar el plato vacío con dignidad”, explicó un carpintero reconvertido en gestor energético.
El comunicado oficial aclaró que las mesas cumplirán múltiples funciones:
– Comer (si aparece algo).
– Jugar dominó sin luz.
– Firmar actas de reuniones donde no se resuelve nada.
– Y apoyar la cabeza durante apagones prolongados.
Un vecino resumió la situación con precisión: “Antes no había corriente, pero había paneles. Ahora no hay corriente, no hay paneles… pero hay mesas. Algo es algo”.
Al cierre de esta edición, las mesas permanecían firmes, inmóviles y perfectamente inútiles, como símbolo exacto del momento nacional: un país que desmonta el futuro para poder sentarse en el presente.





