Embajada de EE. UU. en La Habana anuncia reparto de un galón de petróleo venezolano por núcleo

Miami.— La Embajada de Estados Unidos en La Habana anunció este martes el reparto gratuito de un galón de petróleo venezolano por núcleo familiar, aclarando que no es ayuda humanitaria, sino “justicia poética con olor a diésel”.

“Empezaremos en los barrios más pobres del país”, explicó un vocero diplomático mientras sostenía un bidón reluciente como si fuera un trofeo de guerra fría. “Este crudo es de todos los que han sufrido durante décadas las carencias del comunismo. Y ahora, con Maduro fuera del mapa político, será más fácil redistribuir las riquezas que se robaron durante años… y que nunca llegaron a la gente”.

La noticia corrió por Cuba más rápido que un rumor de pollo. En cuestión de minutos, ciudadanos comenzaron a desempolvar viejas cocinas improvisadas, motores rusos del 82 y lámparas artesanales hechas con botellas de refresco.

“Un galón da para alumbrar, cocinar y soñar”, dijo una vecina de Centro Habana entre lágrimas y olor a esperanza inflamable.

Según la Embajada, el reparto se hará “con orden, transparencia y sin consignas”, lo que provocó confusión inmediata entre las autoridades locales. “¿Cómo que sin acto político? ¿Y la tarima? ¿Y el poema?”, preguntó un funcionario del barrio antes de quedarse sin respuesta… y sin corriente.

El comunicado aclara que el petróleo será entregado “sin intermediarios, sin mesas redondas y sin discursos de resistencia”, lo que fue interpretado por analistas como el verdadero golpe geopolítico. “No es el galón —explicó un politólogo—, es el concepto: energía que llega sin culpa”.

Desde la cúpula del poder cubano, la reacción fue inmediata. La televisión nacional interrumpió su programación para advertir que el petróleo “puede causar desviaciones ideológicas, pensamientos críticos y, en casos extremos, comparación con otros países”. Acto seguido, se fue la luz.

Mientras tanto, en los barrios seleccionados para la primera fase del reparto —descritos oficialmente como “lugares donde ya no hay nada que perder”— la gente comenzó a hacer colas espontáneas, esta vez con entusiasmo real.

“Llevo 20 años haciendo cola por promesas. Por petróleo sí madrugo”, afirmó un jubilado con una lata oxidada y fe renovada.

El gobierno cubano denunció la medida como “una agresión energética”, asegurando que el verdadero petróleo del pueblo cubano es “la moral revolucionaria”. Sin embargo, testigos afirman que varios cuadros medios preguntaron en voz baja si el galón alcanzaba también para un ventilador.

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