Tras permanecer varios años al frente del partido en la capital cubana, Torres Iribar se hizo célebre entre el gremio periodista por repartir casas a su antojo; además, durante su mandato ejerció una mano férrea sobre cualquier intento de desprestigio de la Revolución.
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«Pensé que iba a ser más pequeño. Imagínate, tengo tantos en casa que ya no me cabe en ninguna pared. ¿Qué hago con este armatoste?»; preguntó confundida.
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