La Habana. La tradicional Marcha de las Antorchas terminó este año con un saldo inesperado: tres comunistas cubanos profundamente heridos en sus sentimientos… y en su estómago.
Humberto López, Luis Morlote y Abel Prieto abandonaron la marcha con visible decepción, murmurando frases como “tanta antorcha para tan poca merienda” y “ni un pan con timba, compadre”.
MÁS NOTICIAS
“Esto con Fidel no pasaba”, declaró Abel Prieto, mientras revisaba su teléfono en busca de algún conracto que le dijera dónde encontrar una merieda decente. “Antes uno marchaba y al menos salía con algo en la boca. Hoy es puro simbolismo, pura llama, pero cero merienda”.
La antorcha arde, el estómago protesta
La marcha, concebida oficialmente como un homenaje a Martí y a la juventud eterna de la Revolución, derivó rápidamente en una procesión de cuadros culturales con hipoglucemia. Varios asistentes aseguraron haber visto a Abel Prieto mirar fijamente una antorcha “como quien mira un pan que no puede comer”.
Luis Morlote, por su parte, fue más directo:
“Uno entiende las dificultades, el bloqueo, el clima, Mercurio retrógrado… pero quitar la merienda ya es un golpe bajo. La cultura también se alimenta”.





